miércoles, 3 de octubre de 2007

1.- Acerca de la Vírgen

Bueno, voy a pasar a contarles un poco de mí. Soy un viejito parapléjico, lo que ustedes niñitos con zapatillas llamarían inválido. Me he conseguido un computador. Andan diciendo por ahí que lo he robado. No es de lo más cierto eso.

Yo ví a la vírgen. La gente no quiere creer en mí porque andan todos como locos mirando para todos lados. La verdad es que la virgen se me apareció a mí, y me hizo muchas preguntas y me dio muchas respuestas. Tenía la cara suavecita, a veces se quedaba acompañándome al lado de mi cama cuando me quedaba dormido, y ahí le tocaba su carita. Y cuando me despertaba en la mitad de la noche, ella no había desaparecido; dormía encima mío y nos abrasábamos.

A veces por la mañana despertaba conmigo y a veces no estaba. Pero no importaba, porque yo sabía que siempre estaba conmigo.

Tenía una túnica café, y me confesó varias cosas que no eran mentira. Dios no tiene barba. Dios se rasura todos los días, y le gusta jugar al golf. A veces me enojaba con la Virgencita porque me hacía hacer cosas que yo no quería, pero eso es arena de otro costal.

Un día la Virgencita se fue y no se despidió, y ese fue el principio de otra historia.

Bendiciones